jueves, 21 de junio de 2012

SUBE LA TASA DE ENVEJECIMIENTO Y DISMINUYE LA NATALIDAD ¿…?



Por Rodrigo Motas Tamayo    
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Las cifras revelan  que Cuba  se sitúa entre los 35 países con tasas de natalidad entre 10 y 14 nacimientos vivos por cada MIL habitantes, mientras los índices de población envejecida suben vertiginosamente con promedios de vida  que rebasan los 66 años a nivel mundial y en nuestra Isla los 75. 
El descenso de la fecundidad junto al envejecimiento poblacional, se vislumbran como uno de los principales problemas demográficos actuales y perspectivos de la población cubana, cuya inevitable repercusión en el desarrollo y en la economía del país se hará sentir a la vuelta de la esquina.
Estadistas locales contemplan la vivienda y la cobertura mínima de necesidades materiales básicas como problemas actuales sopesados por las parejas a la hora de decidir la concepción de un hijo, aunque sabido es que el Estado garantiza a madres trabajadoras una maternidad segura hasta el primer año de vida del bebé.
 Y los privilegios de nuestra sociedad van más allá cuando,  en familia, se puede decidir si es la madre o el padre quien solicite la licencia de maternidad o paternidad, para tener  a su cargo al recién nacido.
 Cierto  es también que existen las condiciones creadas por el Programa Materno Infantil, cuyas acciones están dirigidas desde la atención primaria de salud y toda la red institucional de este sistema a garantizar de forma gratuita la asistencia médica de las embarazadas y su futura nueva vida, y aún así  la natalidad es baja.
Paralelo a esta problemática, la humanidad entera, se enfrenta a un acelerado proceso de envejecimiento de sus habitantes, mirada que en Cuba  nos lleva a ver una proporción mayor  de personas de la tercera edad en comparación con la tasa de nacimiento.
Indiscutiblemente en ello  influyen las garantías de vejez para los sexagenarios y de  más edad, dado en que en las últimas cinco décadas la esperanza de vida de estas personas subió a 75 años  como promedio y se pronostica  que para  el 2025 exista una persona  de 60 años o más por cada cuatro habitantes. 
 No ajena a esta situación, Manzanillo  se muestra como uno de los municipios granmenses con una alta  tasa de envejecimiento, sobresaliendo con el mayor número de  centenarios, lo cual  muestra que esta localidad costera no escapa a la problemática que  ahora pone a pensar  a la misma  humanidad.
Estas reflexiones conllevan a reflexionar  sobre el futuro de la población de este municipio, y el camino a recorrer para equilibrar  los bajos índices de natalidad existentes y el rápido proceso de envejecimiento de la población. ¿Qué hacer? es la interrogante a formularnos por todos. 

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